Heridas de la infancia.


Muchas de nuestras reacciones vienen de heridas de la infancia, momentos en los que no nos sentimos vistos, amados o seguros.
Para protegernos, creamos máscaras que nos alejan de quienes realmente somos.
Según Lise Bourbeau, hay cinco heridas principales: rechazo, abandono, humillación, traición e injusticia, y cada una tiene su propia máscara.
Sanar no es olvidar, es mirar con compasión y soltar lo que ya no nos sirve.


Todos llevamos heridas de la infancia y está bien; no significa que estemos rotos, sino que alguna vez nuestro corazón intentó protegernos.
Este módulo no busca culpables, sino enseñarte a mirarte con compasión y presencia.
La respiración será tu ancla y tu medicina para atravesar las emociones que surjan.
Si estás aquí, es porque estás listo para verte con más verdad y volver a casa, sin prisa y a tu propio ritmo.


Se forma cuando sentimos que no fuimos deseados o aceptados desde muy pequeños.
La persona desarrolla la máscara del evasivo: se aísla, evita el contacto, teme profundamente no pertenecer.


Abandono
Nace cuando sentimos falta de apoyo o presencia emocional.
La máscara es el dependiente: busca constantemente compañía, afecto y validación, por miedo a quedarse solo.


Humillación
Aparece cuando nos hicieron sentir vergüenza por lo que éramos, hacíamos o necesitábamos.
La máscara es el masoquista: se autosabotea, se minimiza y carga con los demás para sentirse valioso.


Traición (o desconfianza)
Se genera cuando alguien importante no cumplió sus promesas o nos hizo sentir traicionados.
La máscara es el controlador: busca tener el control de todo para sentirse seguro y no volver a confiar ciegamente.


Injusticia
Surge en ambientes fríos, autoritarios o muy exigentes, donde no hubo espacio para ser uno mismo.
La máscara es el rígido: se vuelve perfeccionista, exige mucho de sí y reprime sus emociones para no mostrar debilidad.


Intro test

Te invito a hacer un test sencillo para identificar cuál de tus heridas emocionales está más presente en este momento.
Encontrarás varios grupos de afirmaciones: léelas con calma y marca las que resuenen contigo.
No lo pienses demasiado, solo siente y responde con honestidad.
Al final, observa en qué grupo marcaste más… ahí puede estar tu herida predominante.
Esto no es una etiqueta, es una guía para conocerte mejor y seguir caminando con más conciencia y amor hacia ti.


TEST:

¿Cuál es tu herida emocional principal?

Instrucciones:
Lee cada grupo de afirmaciones con calma. Marca las que resuenen contigo, las que sientas verdaderas o que se han repetido en tu vida. Al final, revisa en qué grupo marcaste más respuestas. Esa puede ser tu herida emocional predominante. (Puedes tener más de una, pero el test te ayudará a identificar la más activa en este momento de tu vida).

🔹 Grupo A – Herida de RECHAZO

  1. Me cuesta mucho sentir que pertenezco o encajo en un grupo.

  2. A veces siento que no debería estar aquí o que estorbo.

  3. Me desconecto fácilmente de los demás y prefiero estar solo.

  4. Evito mostrar mis emociones o hablar de mí mismo.

  5. Tengo miedo de ser juzgado o rechazado por lo que soy.

  6. Suelo autosabotearme antes de que algo bueno suceda.

  7. Me siento incómodo con mi cuerpo o con ocupar espacio.

  8. Tengo pensamientos de no valer o de ser insignificante.

  9. Me cuesta pedir ayuda o mostrarme vulnerable.

  10. Cuando alguien se aleja, pienso que es por mi culpa.

✅ Total de respuestas en el grupo A:


🔹 Grupo B – Herida de ABANDONO

  • Siento un gran miedo a la soledad.

  • Necesito sentirme acompañado o tomado en cuenta constantemente.

  • Me cuesta soltar relaciones, incluso cuando ya no me hacen bien.

  • A veces exagero mis emociones para recibir atención.

  • Me siento vacío cuando estoy solo.

  • Necesito validación externa para sentirme valioso.

  • Dudo de mí mismo y busco que otros me confirmen lo que hago.

  • Me aferro fácilmente a personas o vínculos.

  • Siento que nadie me entiende o me cuida como necesito.

  • Suelo buscar "almas gemelas" o relaciones intensas.

✅ Total de respuestas en el grupo B:


🔹 Grupo C – Herida de HUMILLACIÓN

  • Siento vergüenza fácilmente, incluso por cosas pequeñas.

  • Me cuesta disfrutar del placer o sentirme libre.

  • Me autosaboteo cuando estoy por lograr algo importante.

  • Me sacrifico por los demás, aunque me cause daño.

  • Me cuesta poner límites, no quiero que piensen mal de mí.

  • Me siento culpable con frecuencia, aunque no haya hecho nada malo.

  • Me han hecho sentir que soy una carga o que no hago las cosas bien.

  • Me cuesta hablar de mi cuerpo, sexualidad o necesidades básicas.

  • Me reprimo mucho por miedo a ser juzgado.

  • A veces siento que no merezco lo bueno que me pasa.

✅ Total de respuestas en el grupo C:


🔹 Grupo D – Herida de TRAICIÓN

  • Me cuesta mucho confiar en los demás.

  • Siento que si no controlo, algo saldrá mal.

  • Me cuesta delegar o soltar el control.

  • Espero lealtad total de los demás, y me enojo si no la recibo.

  • Me molesta la lentitud o la falta de compromiso.

  • Suelo pensar que solo yo sé hacer las cosas bien.

  • Soy celoso o posesivo con mis vínculos.

  • Me frustra que otros no cumplan su palabra.

  • Tengo reacciones intensas cuando me siento traicionado.

  • Me cuesta pedir ayuda porque no quiero deberle nada a nadie.

✅ Total de respuestas en el grupo D:


🔹 Grupo E – Herida de INJUSTICIA

  • Soy muy exigente conmigo mismo.

  • Me cuesta mostrar emociones, las veo como debilidad.

  • Siempre quiero hacer las cosas de la manera "correcta".

  • Siento que tengo que esforzarme más que los demás.

  • Me molesta mucho la falta de orden o disciplina.

  • No me permito descansar si no "lo merezco".

  • Suelo juzgarme si me equivoco o fallo.

  • Me cuesta pedir ayuda o mostrar vulnerabilidad.

  • Tengo una necesidad constante de demostrar que valgo.

  • La injusticia me enfurece profundamente.

✅ Total de respuestas en el grupo E:


📍Resultados

✔ El grupo donde marcaste más afirmaciones refleja tu herida predominante.
✔ Si tienes un puntaje alto en dos o más grupos, es probable que esas heridas estén activas en tu vida actual.
✔ No lo tomes como una etiqueta, sino como una brújula para observarte con más compasión.
✔ Recuerda: la respiración y la conciencia son herramientas poderosas para sanar lo que tu corazón aún guarda.


Vaciarte

Antes de sanar, necesitas vaciarte.
No puedes recibir paz si estás lleno de enojo, miedo o tristeza retenida.
Vaciarte es soltar lo que duele, pero también elegir con qué te vas a llenar.
Nuevas creencias, emociones, hábitos o herramientas que te nutran de verdad.
Solo cuando sueltas… puedes respirar profundo y reconstruirte desde un lugar más sano.


instrucciones

Busca un lugar tranquilo y respira profundo antes de comenzar.
Piensa en una experiencia de tu infancia donde sentiste una herida emocional.
No importa si fue algo grande o pequeño, solo que haya dejado una huella en ti.
Escribe con honestidad respondiendo: ¿qué pasó?, ¿qué sentiste?, ¿qué necesitabas y no recibiste?, ¿qué empezaste a creer sobre ti?
No intentes escribir bonito, escribe desde el corazón.
Respira durante el proceso y no te juzgues.
Tómate el tiempo que necesites. Este momento es solo para ti.



Vamos a hacer preguntas para traer más conciencia a tu proceso.
Respóndelas con calma y honestidad, no hay respuestas correctas, solo tu verdad.
Este diario te ayudará a ver cómo esa herida que escribiste aún influye en tu vida.
Tómate el tiempo que necesites; si algo se mueve dentro de ti… respira.
La respiración será tu guía para atravesar lo que aparezca.


Diario de conciencia

A continuación encontrarás 5 preguntas poderosas que te ayudarán a reconocer cómo tu herida ha moldeado tu experiencia. No tienes que responder todas de inmediato. Puedes tomarte el tiempo que necesites. La respiración será tu guía si algo se mueve dentro de ti.


Falta #15


respiracion

Respiración para sanar tus heridas de infancia

No necesitas revivir el pasado. Solo sentirlo con amor.

Esta respiración te ayuda a sostener lo que duele… sin juicio.

Inhala por la nariz en 4 tiempos…

Sostén 4 segundos…

Exhala lento por la boca en 6 a 8 segundos…

Haz una breve pausa sin aire… y repite.

Hazlo varias veces, sintiendo el cuerpo.

Si algo se mueve, respira… y permanece contigo. Ahí empieza la sanación.


Padres

Sentir enojo, tristeza o dolor hacia nuestros padres es válido. Pero también es importante recordar que ellos actuaron desde su propia herida.

Nadie puede dar lo que no recibió. La mayoría fueron niños sin guía emocional, sin apoyo para sostener su propio dolor.

No se trata de justificar lo que vivimos, sino de comprender de dónde viene. Al mirar su historia con humanidad, nace una posibilidad:

Liberarte. Tú ya no tienes que repetirlo.

Puedes elegir actuar desde tu conciencia.

Y eso… es un acto profundo de amor.


Cierre modulo heridas.

Has llegado hasta aquí con algo más que intención.

Has llegado con el valor de mirar lo que duele.

Y eso no lo hace cualquiera.

Este módulo no fue un repaso de tu pasado.

Fue una puerta.

Una que abriste para empezar a entender quién eres… y por qué, a veces, vives como vives.

No todas las respuestas han llegado aún. Pero ya sembraste algo distinto: conciencia.

Y cuando hay conciencia, ya no se puede volver al mismo lugar. Porque lo que antes dolía en silencio, hoy empieza a tener voz.

Reconocer tus heridas no te debilita.Te hace más humano. Te da la oportunidad de elegir diferente.

De dejar de reaccionar desde el niño herido…